Disfunciones defecatorias

Las disfunciones defecatorias son un conjunto de alteraciones que afectan al proceso normal de evacuación y pueden manifestarse con síntomas como dificultad para defecar, sensación de evacuación incompleta, urgencia, escapes de heces o gases, dolor, obstrucción o pérdida de control intestinal. Aunque en muchos casos se viven con vergüenza o se consideran un problema menor, pueden tener un impacto importante en la calidad de vida, la autonomía y el bienestar diario del paciente.

Dentro de este grupo se incluyen patologías como el estreñimiento crónico funcional, la incontinencia fecal, el síndrome de resección anterior baja y el anismo o hipertonía anal. Cada una de ellas tiene mecanismos y tratamientos específicos, por lo que es fundamental realizar una valoración individualizada que permita identificar la causa del problema y establecer un abordaje adecuado, combinando hábitos saludables, tratamiento médico y rehabilitación del suelo pélvico cuando sea necesario.

¿Cuales son los principales desordenes defecatorios?

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Estreñimiento crónico funcional

¿Qué es el estreñimiento crónico?

El estreñimiento crónico se define por la dificultad persistente para evacuar las heces,
con menos de tres deposiciones por semana, heces duras o esfuerzo excesivo al defecar
durante al menos tres meses. Puede ir asociado a sensación de evacuación incompleta y
molestias abdominales.

¿Cómo se produce?

Puede originarse por un tránsito intestinal lento, alteraciones en la motilidad anorrectal,
factores dietéticos y de estilo de vida, como una dieta baja en fibra, poca hidratación o
sedentarismo, así como por determinados medicamentos o enfermedades asociadas.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada, exploración física, criterios de
Roma IV y, cuando es necesario, pruebas complementarias como tránsito colónico,
manometría anorrectal, defecografía o colonoscopia si existen signos de alarma.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento combina medidas generales como dieta rica en fibra, hidratación adecuada,
ejercicio físico y una correcta rutina de evacuación. En algunos casos pueden indicarse
laxantes, enemas, supositorios, fármacos específicos, biofeedback anorrectal o rehabilitación
del suelo pélvico.

El estreñimiento crónico es frecuente, pero tratable. Un diagnóstico preciso y un enfoque
combinado permiten mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones.

Incontinencia fecal

¿Qué es la incontinencia fecal?

La incontinencia fecal es la pérdida involuntaria de heces o gases. Puede variar desde
pequeños escapes hasta evacuaciones completas sin aviso, afectando de forma importante
a la calidad de vida, la confianza y la vida social del paciente.

¿Cómo se produce?

Sus causas pueden estar relacionadas con lesiones o debilidad del esfínter anal, alteraciones
de la sensibilidad rectal, diarrea crónica, urgencia defecatoria, problemas neurológicos o
factores estructurales como rectocele, prolapso rectal o antecedentes de radioterapia pélvica.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico incluye una historia clínica completa, valoración de los episodios, antecedentes
quirúrgicos o de partos, exploración física y tacto rectal. También pueden realizarse pruebas
como manometría anorrectal, ecografía endoanal, defecografía o colonoscopia si existen
síntomas de alarma.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento suele ser progresivo e individualizado. Puede incluir cambios en la dieta,
control de la urgencia, ejercicios de suelo pélvico, biofeedback, estimulación eléctrica,
fármacos reguladores del tránsito, dispositivos anorectales, irrigadores o neuromodulación
del tibial posterior.

Con un abordaje adecuado, la incontinencia fecal puede mejorar de forma significativa,
ayudando al paciente a recuperar seguridad, autonomía y calidad de vida.

Síndrome de resección anterior baja

¿Qué es el síndrome de resección anterior baja?

El síndrome de resección anterior baja, también conocido como LARS, es un conjunto de
síntomas digestivos que pueden aparecer tras una cirugía de resección del recto inferior,
por ejemplo, en pacientes intervenidos por cáncer de recto.

¿Cómo se produce?

Tras extirpar parte del recto y reconectar el colon al ano, pueden alterarse la capacidad de
almacenamiento rectal, la coordinación anorrectal y la motilidad intestinal. Esto puede
provocar urgencia, aumento de la frecuencia de las deposiciones, escapes, gases o sensación
de evacuación incompleta.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza mediante la valoración de los síntomas, exploración física y tacto
rectal. También puede emplearse el cuestionario LARS Score y pruebas complementarias
como manometría anorrectal, test de continencia con balón o ecografía endoanal.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento es multidisciplinar y escalonado. Puede incluir dieta modulada, fibra soluble,
rutinas de evacuación, suplementos formadores de bolo, rehabilitación del suelo pélvico,
biofeedback, estimulación eléctrica, neuromodulación del tibial posterior, irrigadores y
tratamiento farmacológico con antidiarreicos cuando sea necesario.

Aunque puede afectar notablemente al bienestar diario, un plan personalizado permite
mejorar el control intestinal y recuperar calidad de vida.

Anismo o hipertonía anal

¿Qué es el anismo o hipertonía anal?

El anismo, también llamado disinergia anorrectal o hipertonía anal, consiste en una
contracción excesiva o mantenida de los músculos del esfínter anal y del suelo pélvico
durante el intento de evacuación. En lugar de relajarse, los músculos se tensan y dificultan
la salida de las heces.

¿Cómo se produce?

Puede estar relacionado con hábitos de evacuación inadecuados, esfuerzo excesivo,
retención voluntaria, estrés, tensión emocional, traumatismos, cirugías previas, dolor anal
o alteraciones en la coordinación neuromuscular del suelo pélvico.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la historia clínica, los síntomas del paciente y la exploración física.
También pueden realizarse pruebas funcionales como manometría anorrectal, defecografía
por resonancia o rayos X y electromiografía de superficie.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento combina educación defecatoria, rutinas regulares, técnicas de relajación,
respiración diafragmática y rehabilitación del suelo pélvico. El biofeedback anorrectal es
una herramienta especialmente útil para aprender a relajar el esfínter y coordinar el pujo.
En algunos casos pueden utilizarse toxina botulínica, tratamientos tópicos o estimulación
eléctrica funcional.

El anismo suele responder bien a un programa de rehabilitación guiada y a la corrección de
hábitos, mejorando la evacuación y reduciendo el círculo de dolor, tensión y dificultad para
defecar.

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